San Cristóbal de Las Casas, Chis a 19 de Agosto de 2026. La fotografía no sólo está bajo acoso de la Inteligencia Artificial (IA), también de la tecnología y de los usos y costumbres de las miradas educadas o reeducadas en un sistema dominado por las redes sociales, afirmó el capitán Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En un mensaje leído al iniciar la noche de este martes en San Cristóbal el llamado Semillero Las artes bajo acoso (danza, cine y teatro), dijo que “una fotografía requiere una mirada atenta y detallada, pero la cultura visual en boga privilegia la velocidad y la cantidad: Ver más y más rápido”.
Agregó: “Y ni hablar de las miradas escépticas en galerías y consejos de redacción de periódicos y revistas”, al tiempo de señalar que “ahora con la IA ni siquiera necesitas la foto, basta con montar las imágenes a tu gusto”.
Marcos manifestó que “la fotografía en todas sus variantes es una de las artes más difíciles en su práctica, no sólo en su difusión”.
Expresó que “podrán cambiar los lentes, pero nunca la mirada hubiera dicho el finado sub Marcos al constatar esas amenazas a un arte silenciado. Así como ese fotógrafo es incapaz de renunciar a su mirada, así cada arte que se mira a sí mismo y mira la realidad o el mundo como quieran llamarle a los que se encuentran fuera de cada uno de ustedes. Y esa mirada hacia adentro y hacia afuera es irrenunciable”.
Agregó: “Podrá venderse esa mirada o meterla al mercado en algún nicho. Incluso podrá callarse como ese otro fotógrafo compañero que tenía la foto del finado sub Marcos cuando hace 20 años, lo derribó un caballo en una de las estaciones de la llamada Otra Campaña”.
Recordó que “él decidió que esa imagen no reflejaba lo que eran la Sexta y la Otra Campaña y que sería usada para denostar al movimiento, al movimiento que no se subordinaba al lopezobradorismo entonces famoso, 20 años antes de que la soberanía nacional se definiera por una visa norteamericana”.
El capitán aseguró que “si me hubiera preguntado, yo le hubiera dicho que la publicara, no sólo porque a mí me importaba lo que su mirada había mirado, también y sobre todo porque un compa de la Sexta había tomado la secuencia posterior, cuando el difunto se levantaba, se sacudía el pantalón y montaba de nuevo el brioso corcel y seguía, justo como siguió y sigue la Sexta.
Claro que nadie hubiera publicado esa secuencia porque en ese momento lo que importaba allá arriba era la caída, no la persistencia”.
Tiempo después, continuó, “el finado me comentó: ‘Maldito caballo, la patada que me dio estuvo a centímetros de dejarme estéril’. El pudor le impidió detallar que concluyó el recorrido de la Otra Campaña con un moretón del tamaño de una milanesa porque el cardenal provocado no podía mostrarse no presumirse ya que, ¿cómo les diré?, estaba demasiado cerca de sus partes privadas. Gajes del oficio hubieran dicho el finado y el fotógrafo que espero sinceramente conozca mejores días para su arte que se oculta detrás de la definición de oficio”.




