Celaya, Guanajuato a miércoles 18 de marzo del 2026, (Alan Ordaz) – La acumulación de monóxido de carbono al interior de un negocio de telas en la zona centro de Celaya evidenció riesgos asociados al uso inadecuado de plantas de combustión en espacios cerrados, tras un incidente que dejó un joven sin vida y tres personas intoxicadas.
El funcionamiento de una planta de energía a base de gasolina dentro de un área sin ventilación generó condiciones peligrosas que derivaron en la concentración del gas. “tuvieron una acumulación de monóxido de carbono al estar operando una planta de luz de combustión al interior de la tienda”.
La disposición del espacio donde operaba el equipo resultó determinante en el desenlace, al tratarse de un área improvisada. “es un solo cuarto dividido ahí con mampostería falsa y con estantes. O sea, no es en sí una estructura”.
Las condiciones del sitio impedían la dispersión del gas, favoreciendo su acumulación. “es un espacio cerrado, no hay ventilación. Obviamente te va a generar el desplazamiento de oxígeno. Esto fue lo que pasó y que desafortunadamente llevó a la muerte de este chico”.
El uso del equipo en ese entorno no correspondía a prácticas seguras para este tipo de maquinaria. “no debía operar una planta de combustión interna en un espacio cerrado”, además de que “no tenía por qué estar operando ahí”.
La instalación del generador habría sido reciente, lo que influyó en que no estuviera contemplado en revisiones previas. “La planta se veía nueva. Creo que la acababan de llevar. No nos dieron más información”.
El establecimiento contaba con medidas de seguridad previamente verificadas, aunque la incorporación del equipo no formaba parte de esas condiciones. “el negocio contaba con medidas de seguridad, tenía su visto bueno de protección civil. Esta planta no estaba contemplada”.
El origen de la situación se relacionó con una interrupción eléctrica que motivó el uso del generador. “Se tenía un corte de energía, según lo que nos comentaron, por una falla en el transformador”.
La operación de la planta en ese contexto careció de una evaluación previa de riesgos y condiciones adecuadas. “no fue una buena práctica”, al implementarse sin considerar las implicaciones del entorno cerrado ni la ventilación requerida.
Las responsabilidades sobre el hecho serán determinadas por la autoridad correspondiente. “se tendrá que definir por parte de la fiscalía si fue negligencia, si fue alguna otra situación, omisión, desconocimiento de qué es lo que pudiera haber sucedido”.
El impacto en las personas expuestas al gas incluyó intoxicación que requirió atención inmediata. “Fueron recuperados en el lugar, se restableció. Simplemente es otra vez volver a reoxigenar el organismo, tratar de disipar el monóxido de carbono”.
En cuanto a las posibles secuelas, se indicó que el proceso de eliminación del gas puede prolongarse. “Si pudiera dejar alguna secuela, tarda en salir, pero afortunadamente no presenta ningún daño neurológico”.
El efecto del monóxido de carbono en el cuerpo humano ocurre de forma progresiva y silenciosa. “Empiezas a inhalarlo y lo que hace el monóxido es que empieza a desplazar el oxígeno y empieza a letargar a la persona”.
La exposición continua a concentraciones elevadas puede provocar pérdida de conciencia en corto tiempo. “Aproximadamente entre uno y dos minutos de una exposición continua y una saturación alta es donde se tiene la pérdida de estado de conciencia”.
Posteriormente, el organismo sufre fallas críticas derivadas de la falta de oxígeno. “Inmediatamente después de la pérdida de estado de conciencia viene el paro respiratorio y por ende el paro cardiorespiratorio”.
Las recomendaciones para el uso de este tipo de equipos apuntan a condiciones específicas de seguridad y evaluación previa. “tienen que estar ventilados, tienen que tener un escape, tienen que tener todas las medidas de seguridad para que puedan ser operados”, además de considerar asesoría especializada para su instalación.






