Tijuana a 1 de Septiembre de 2026. Los flujos migratorios que en esta esquina del país chocan con un muro de 9 metros de altura, impactan la comunidad. Es el caso del Conalep Tijuana II, que hoy recibió para el nuevo ciclo a un grupo de alrededor de 30 jovenes migrantes, en su mayoría haitianos.
Martha Cecilia Arévalo, directora del plantel, informó que son un centro escolar incluyente -también reciben a estudiantes con problemas auditivos-; durante el semestre pasado egresaron seis jovenes haitianos y una chica venezolana, y al nuevo ciclo que inició hoy, llegaron 30 extranjeros.
Los 30 estudiantes migrantes están distribuidos en los diferentes semestres y en su mayoría son originarios de Haití. Entre la comunidad estudiantil también se encuentra un joven estadounidense y otro venezolano.
Uno de los principales retos para la integración de los estudiantes haitianos es el idioma porque algunos de ellos hablan criollo haitiano (una mezcla de francés con lenguas africanas) y no dominan el español.
“Una de sus lenguas es el criollo, pero tenemos la dificultad de que muchos de ellos no hablan español. Pretendemos realizar un club en donde los jóvenes tengan esa libertad de que ellos nos enseñen el francés y nosotros enseñarles el español”, señaló la directora.
Entre los alumnos de nuevo ingreso se encuentra Ballan Guerventz, joven originario de Haití, quien llegó a Tijuana hace un año y seis meses.
El estudiante señaló que cuando llegó a Tijuana entró a la secundaria y al buscar opciones para continuar sus estudios, recibió recomendaciones sobre el Conalep.
“El proceso que vengo aquí en México, entré en la secundaria y me dijeron que el Conalep es buena escuela”, compartió.
Ballan quiere concluir sus estudios de nivel medio superior y le gustaría continuar su preparación profesional en la universidad, principalmente en un área relacionada con la ciencia o la tecnología.
En cuanto a los estudiantes con discapacidad auditiva, la directora señaló que hay 30 estudiantes inscritos en el plantel.
La presencia de estudiantes provenientes de otros países, así como de jóvenes con discapacidad auditiva, refleja la diversidad en la comunidad educativa en Tijuana, una sociedad marcada por las olas migratorias y el deseo de salir adelante.




