‘Yo tampoco hubiera reportado’, reconoce presidente fallas en protocolo de seguridad tras robo a Costco

Celaya, Guanajuato a martes 03 de febrero del 2026, (Alan Ordaz) – Un atraco armado en la joyería de Costco Celaya evidenció graves fallas en la coordinación y los protocolos de la seguridad privada.

El hecho ocurrió ante más de un centenar de personas sin que se generara una alerta inmediata a las autoridades, lo que condicionó la respuesta policial.

Juan Miguel Ramírez Sánchez confirmó que la seguridad privada y la pública no actuaron de manera conjunta durante el incidente. Subrayó que la colaboración es fundamental para la prevención, señalando que “hoy no se estuvo de la mano y hubo problemas”. Esta falta de sincronía impidió una reacción oportuna.

El presidente detalló que la alerta llegó con retraso y que inicialmente la empresa se mostró reacia a cooperar. “La alerta que no llegó como minutos, muchos minutos después, y luego en lo que llegamos no nos quisieron dar información”, explicó. Esta opacidad dificultó las primeras acciones de las fuerzas públicas.

Respecto a la versión oficial, coincidió con el director de policía sobre la demora en el reporte ciudadano. “Pues, mucha gente estaba ahí, vio, sacó afirmaciones y no reportó”, afirmó Ramírez Sánchez. Atribuyó esta inacción a un protocolo social no escrito donde los clientes no se sienten responsables de intervenir.

Reconoció explícitamente fallas en los procedimientos de la empresa de seguridad. “Los protocolos están mal”, sentenció, tras analizar las imágenes donde el personal no supo reaccionar. Su diagnóstico apuntó a una deficiencia operativa más que a una posible complicidad en el hecho delictivo.

Enfatizó la necesidad de revisar y perfeccionar los mecanismos de acción conjunta. “Queremos platicar con la seguridad pública de esta tienda y buscar los mejores protocolos para ellos y para nosotros”, declaró. El objetivo es establecer un marco de cooperación efectivo para prevenir futuros eventos.

Sobre la actuación del personal de seguridad in situ, describió una escena de desorganización. “Lo único que hace es ponerse la mano en la cabeza diciendo como, ¿qué voy a hacer?”, relató al referirse a un empleado. Esta imagen simboliza la falta de preparación para enfrentar una crisis.

Aseguró que, con protocolos adecuados, el robo podría haberse evitado o minimizado. “Si se hubiera actuado con un protocolo preciso, justo, no hubiera dado”, afirmó. Citó como ejemplo que en otros establecimientos se activan inmediatamente cortinas de seguridad y se alerta a la policía.

Respecto a la persecución, mencionó que las pistas se enfriaron por la tardía notificación. “Nos avisaron muy tarde. Vimos por dónde salieron, vimos a dónde se fueron”, indicó. Aunque se rastrearon dos camionetas, la ventaja temporal de los delincuentes fue determinante.

Ramírez Sánchez descartó que la falta de reportes se debiera a desconfianza en el 911. “No, no, no, la gente confía en el 911. Lo que pasa, según yo, es que la gente no tiene por qué reportarlo”, sostuvo. Reiteró que la responsabilidad recae en el protocolo interno del establecimiento.

El presidente concluyó que el evento fue excepcional, pero demanda una revisión profunda. “Fue una cuestión aislada y que nosotros estamos viéndola y que vamos a intervenir”, aseguró. Hizo un llamado a una mayor cooperación entre los cuerpos de seguridad privada y la policía municipal.

El caso del Costco Celaya deja al descubierto la crítica necesidad de integrar protocolos entre actores de seguridad. La eficacia de la respuesta policial queda supeditada a una notificación inmediata y a una comunicación fluida, elementos que fallaron estrepitosamente en este suceso.