La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, en inglés) expulsó, en los últimos meses, a varios recién nacidos del país junto con sus madres inmigrantes que acababan de cruzar la frontera.

A pesar de que en noviembre pasado un juez ordenara al gobierno de dejar de expulsar a niños migrantes no acompañados sin permitirles hacer peticiones de refugio o asilo, la decisión no afectaba a los adultos.

De acuerdo al medio local The Intercept, tres madres solicitantes de asilo que cruzaron la frontera mientras estaban embarazadas y dieron a luz en hospitales de EU, fueron deportadas del país.

Aunque sus hijos legalmente son estadounidenses, no por ello dejaron de ser expulsados del país poco después del nacimiento de los bebés y sin recibir su documentación de ciudadanía.

Una hondureña de nombre Juana dijo al medio que al sentir dolores de parto, cruzó la frontera y busco ayuda. Fue trasladada a un hospital estadounidense donde su hijo nació, pero la enviaron de vuelta a México.

“La ley no permite la expulsión rápida de ciudadanos estadounidenses”, destacó a The Intercept, Nicole Ramos, de la organización Al Otro Lado que investiga las expulsiones y que asegura que tienen conocimiento de ocho madres que están en la misma situación.

Actualmente, Al Otro Lado trabaja para que los niños reciban al menos sus pasaportes estadounidenses y certificados de nacimiento. Además confían desencadene una investigación oficial para evitar que ocurra una expulsión expedita de ciudadanos.