“Ya no tengo mamá, ya no tengo hija”; Crisis de desaparecidos apaga 10 de mayo en Guanajuato

Celaya, Gto a sábado 10 de mayo del 2025. (Alan Ordaz).- Para Edith Lendechy, el Día de las Madres ha dejado de tener significado desde el 4 de noviembre de 2020, fecha en que desapareció su hija Betzabet Aguilar Lendechy.

Cinco años después, el dolor permanece y las celebraciones se han transformado en días de ausencia, silencio y lucha.

“Desde el día uno que se desapareció mi hija, pues para mí todo cambió, porque ella es mi hija única”, relata.

La festividad que solía ser motivo de alegría, música y convivencia, se convirtió en una jornada ordinaria, cargada de recuerdos que pesan.

“Ya son cinco años sin ella. Este año ella cumpliría 36 años, estaría cumpliendo”.

El 10 de mayo ya no implica festejo ni expectativas.

“Yo creo que ya el 10 de mayo es un día como cualquiera. Ya no tengo mamá, ya no tengo hija”.

La fecha dejó de tener sentido para una familia que aún busca respuestas, y para unos nietos que no encuentran consuelo.

“Mis nietos están en ese proceso de aceptar que su mamá ya no está. Entonces tampoco les hago mucho énfasis en que es 10 de mayo, en que hay que celebrar o algo”.

Las actividades escolares alusivas a la fecha se evitan, se esquivan, porque duelen.

“Tampoco ya ellos no se acercan a ese tipo de eventos porque no tienen mamá. Y aunque yo sea su abuela y aunque me quieran mucho, pues el dolor está ahí”.

La ausencia de Betzabet no solo dejó un vacío emocional, también ha traído complicaciones económicas y legales en la vida de la familia.

“Tenemos muchos niños huérfanos. Como en este caso, mis nietos se hacen cuenta que están huérfanos porque su papá no responde por ellos”.

Edith lleva cinco años costeando la educación, manutención y estabilidad emocional de sus nietos, sin un respaldo efectivo por parte del Estado.

“No tenemos ningún programa gubernamental que diga vamos a apoyar al niño. Una beca que realmente valga la pena porque tenemos Guanajuato, Contigo, Vamos, que no funciona”. 

Las ayudas disponibles, asegura, no son suficientes ni están diseñadas para atender la realidad de familias de desaparecidos.

“Juventudes Guanajuato les está dando 1,600 pesos cada 6 meses. O sea, y eso a mí la verdad no me resuelve el problema”.

A esto se suma la burocracia que han tenido que enfrentar.

“Apenas en diciembre del año pasado salió la DEA, la Declaración Especial de Ausencia de mi hija, después de 3 años de trámites”.

El único apoyo constante ha sido un programa de atención a víctimas.

“Son 100 pesos diarios, 3,000 pesos mensuales y cada 3 meses nos dan 9,000 pesos. Ese es el apoyo único que tenemos seguro y vigente”.

Sin embargo, considera que no es suficiente frente a las responsabilidades que recaen sobre muchas abuelas cuidadoras.

“Tenemos muchas abuelas, como en mi caso, que no tienen la edad ni la fuerza para levantarse todos los días a las 5 de la mañana, como yo lo hago, venirme a trabajar a Celaya, regresar a tu casa y seguir trabajando hasta medianoche”.

El dolor por la desaparición de su hija se ha entrelazado con la lucha diaria por sobrevivir.

“A cinco años de su desaparición no tenemos ni una señal chiquita, nada”.

La búsqueda continúa sin descanso, mientras que las instituciones ofrecen pocos resultados.

“Hemos ido a penales, hemos ido a todas partes a buscar alguna intención, pero no, no hemos encontrado nada”.

En el Día de las Madres, Edith no celebra. Trabaja, sostiene a su familia y continúa buscando.

“Mi hija esa desde las 6 de la mañana me estaba cantando a las mañanitas. ¿Qué quieres? ¿Qué se te antoja? ¿Qué te compro? ¿Qué te hago?”. Hoy, esas mañanitas son silencio.