Ciudad de México a 13 de Octubre de 2026. En la plenaria de clausura de la Asamblea Nacional Conmemorativa por las tres décadas del Congreso Nacional Indígena (CNI), integrantes de este órgano exigieron la liberación de presos políticos quienes han sido encarcelados “por levantar la voz en defensa de la vida y el territorio” y denunciaron que la criminalización por parte de los gobiernos sigue presente cada vez que las comunidades se oponen a proyectos extractivistas.
En un pronunciamiento, aseguraron que el capitalismo ha generado una guerra contra la naturaleza, la cual se impone contra sus pueblos y territorios mediante megaproyectos, minería, agroindustria, proyectos energéticos, infraestructura y otras formas de extractivismo que amenazan los límites naturales, sitios sagrados, fuentes de agua y formas de vida comunitaria.
Desde la Casa de los Pueblos y Comunidades Indígenas “Samir Flores Soberanes”, México-Tenochtitlán, afirmaron que ningún gobierno puede sustituir la voluntad colectiva de los pueblos ni decidir cómo deben organizarse, ejercer su autonomía y defender su futuro.
Por ello, rechazaron la iniciativa gubernamental de Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos debido a que “somos los pueblos originarios a través de nuestras asambleas y sistemas normativos propios los únicos que podemos decidir si nos autoconsultamos y si procede o no a la consulta. La ocupación de nuestros territorios y la destrucción de nuestros pueblos no es consultable”.
A la vez, acusaron el avance de la delincuencia organizada, el desplazamiento forzado, las desapariciones, los asesinatos, la militarización y la violencia contra quienes defienden sus comunidades.
“Nos preocupa la complicidad, la omisión y la impunidad de las autoridades de los diferentes niveles de gobierno frente a esta violencia, así como la criminalización de las personas defensoras y su encarcelamiento”.
Hoy 12 de octubre, Día de la Dignidad, Resistencia y Lucha de los Pueblos Indígenas, recordaron que hace 534 años inició “la invasión de nuestros pueblos y nuestros territorios” y mucho después vino “la pesadilla que nombramos capitalismo, pero también inició nuestra digna resistencia, en contra de esa invasión, y en contra del actual sistema de muerte.”
Los participantes sostuvieron que el “capitalismo patriarcal” ha desatado una gran guerra contra la madre tierra, la vida y la humanidad, mediante la “destrucción cada vez más brutal de la naturaleza, un sinfín de guerras en todos los rincones del planeta, la expansión del crimen organizado en las sociedades, la utilización de pandemias y catástrofes y la desaparición y esclavitud forzada de miles y miles de seres humanos.
Acusaron el avance de la delincuencia organizada, el desplazamiento forzado, las desapariciones, los asesinatos, la militarización y la violencia contra quienes defienden sus comunidades.
“Nos preocupa la complicidad, la omisión y la impunidad de las autoridades de los diferentes niveles de gobierno frente a esta violencia, así como la criminalización de las personas defensoras y su encarcelamiento”.
Durante tres días (10, 11 y 12 de octubre), los integrantes de pueblos indígenas coincidieron en que el despojo, el racismo, la explotación, el desprecio, la discriminación y la represión no han terminado, por el contrario, se intensifican día a día.
A 30 años del nacimiento del Congreso Nacional Indígena, “hoy seguimos estando aquí, levantamos nuestra voz en común para reafirmar que los pueblos originarios y afroamericanos seguimos vivos y organizados en resistencia y rebeldía”, aseveraron.
Aseveraron que el país vive una “inocultable tragedia humana”, caracterizada por el tráfico masivo de seres humanos, el desplazamiento masivo de poblaciones, principalmente en las regiones de los pueblos y comunidades originarias.
Asimismo denunciaron que existe una “completa militarización del territorio nacional y la entrega de sectores de la economía a las fuerzas castrenses”, así como la impunidad de crímenes de lesa humanidad, como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa o la “penetración del crimen organizado en los territorios de nuestros pueblos.”




