Celaya, Guanajuato a lunes 12 de octubre del 2026, (Alan Ordaz) – La Policía de Género de Celaya busca ampliar su capacidad de atención con nuevas instalaciones, capacitación y posible incorporación de elementos, ante el aumento de reportes y la mayor confianza ciudadana en esta unidad especializada.
Actualmente, el agrupamiento opera en las instalaciones de la comandancia de la Policía Municipal Pípila, donde comparte espacios con otros elementos.
El crecimiento de sus actividades ha generado la necesidad de contar con áreas propias, más amplias y adecuadas para atender a la población.
El Gobierno Municipal negocia la adquisición de un inmueble cercano a la comandancia, cuya compra, rehabilitación y equipamiento representarían una inversión estimada de entre 8 y 10 millones de pesos.
El proyecto contempla oficinas, dormitorios y comedor para el personal.
La nueva sede permitiría mejorar las condiciones laborales de las integrantes de la unidad y disponer de un espacio específico para recibir a personas que solicitan apoyo.
La propuesta también considera fortalecer la atención coordinada con otras áreas municipales que intervienen en casos de violencia.
“Siempre he comentado que el tema de seguridad pública hay que ir fortaleciéndolo, hay que ir mejorando a los elementos como la infraestructura que tenemos y uno de ellos es eso, es hacer crecer a la policía de género, en capacitaciones, en elementos, igual en instalación”, señaló Bernardo Rafael Cajero Reyes, director de la Policía Municipal.
El fortalecimiento responde a una necesidad operativa vinculada con el crecimiento de la unidad y la atención de casos que involucran violencia contra mujeres, niñas, niños y adolescentes.
La ampliación de espacios busca acompañar el trabajo policial y mejorar las condiciones para brindar asistencia a la ciudadanía.
En cuanto al volumen de actividad, la Policía de Género registra entre 40 y 60 atenciones generales, dependiendo del día, mientras que durante los fines de semana aumentan las intervenciones.
Las llamadas recibidas mediante el 911 constituyen una parte de los servicios que posteriormente presta la unidad.
“Las atenciones generales de llamadas al 911 estamos hablando de 15, 20, 25 diarias”, detalló Cajero Reyes.
Estas cifras corresponden a los reportes telefónicos que recibe el sistema de emergencias, aunque no todas las solicitudes derivan en una intervención policial directa.
Cuando los elementos llegan a un domicilio, algunas situaciones requieren únicamente acercamiento y asesoramiento, sin necesidad de realizar otras actuaciones.
En esos casos, el personal proporciona orientación y se retira, mientras que otros reportes requieren acompañamiento, seguimiento o la intervención correspondiente.
“Sin embargo, al momento de que la unidad de género arriba al hogar, hay muchas que no requieren ninguna atención. Simplemente es el acercamiento, el asesoramiento y se retiran”, explicó el director.
La diferencia radica en que la presencia policial no siempre implica una intervención posterior.
En los casos que requieren actuaciones adicionales, la unidad realiza procedimientos de atención y seguimiento, además de acompañamientos y remisiones, según las circunstancias.
El director situó entre 25 y 30 los casos que llegan a recibir este tipo de atención, aunque no precisó el periodo al que corresponde esa cifra.
“Estamos hablando de 25, 30, donde la unidad de género sí realiza atenciones, acompañamiento, seguimiento, puestas y posiciones o algunas remisiones por falta de iniciativas”, indicó Cajero Reyes.
Estas actuaciones forman parte de los servicios que requieren una respuesta más allá del primer contacto con las personas involucradas.
La confianza ciudadana constituye otro indicador de la evolución del agrupamiento.
Al comienzo de la administración, la unidad recibía pocos reportes; posteriormente, la difusión de sus funciones y la atención de los casos han contribuido a que más personas recurran a sus servicios.
“Hemos visto un mayor número de respuestas, mayor número de confianza de la ciudadanía hacia la unidad de género, donde reportan desde el maltrato de los vecinos, no precisamente de ellos, sino observan algún tipo de violencia de otras personas, de terceras personas y reportan al 911 para que acude a la unidad de género”, expuso el director.
La selección de personal también forma parte del proceso de fortalecimiento. Los aspirantes ingresan al Instituto para la Formación Policial (Infopol) y, después de graduarse, pueden ser canalizados a distintas áreas según sus características, preparación y aptitudes, sin que exista un ingreso directo a la Policía de Género.
“No, no es un privilegio de que sean mujeres. Simplemente que tengan el perfil adecuado, los estudios adecuados, el perfil, el adiestramiento que tengan el personal”, precisó Cajero Reyes. Para esta unidad, además de la preparación policial, resulta fundamental la conciencia sobre la violencia y la capacidad de atender a personas en situaciones sensibles.
“Yo creo que es fundamental que los elementos tengan esa conciencia bien puesta. El tema de ayudar a la ciudadanía, de ayudar a todo tipo de violencia. Recuerden que también atendemos niñas, niños y adolescentes en esta unidad”, sostuvo el titular de la corporación.
La preparación debe corresponder a las necesidades particulares de esta atención especializada.
A corto y mediano plazo, el fortalecimiento contempla ampliar la infraestructura y la capacitación, además de incorporar más elementos si se concreta el incremento previsto de personal.
El director consideró suficiente el equipamiento actual, aunque anticipó que un crecimiento de la plantilla durante 2027 podría requerir más patrullas para mantener la disponibilidad operativa las 24 horas.





