Ciudad de México a 27 de Septiembre de 2026. A 12 años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las madres y padres reclamaron que siguen sin obtener respuestas sobre el paradero de sus hijos, al mismo tiempo que insistieron en solicitar a la presidenta Claudia Sheinbaum que regrese el grupo de expertos y que se profundicen las líneas de investigación ya existentes.
En un mitin realizado en el Zócalo de la ciudad de México, como parte de su jornada de lucha “Ayotzinapa: 12 años de lucha, 43 la luz que no se apaga”, las familias volvieron a plantear las preguntas que se hicieron desde la noche del 26 de septiembre de 2014: ¿qué pasó esa noche?, ¿quiénes agredieron a los 43 normalistas?, ¿quiénes se los llevaron?, ¿por qué?, y, sobre todo, ¿dónde están?
“A 12 años no tenemos respuesta”, reclamaron desde el templete las madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, quienes en esta ocasión, como no había ocurrido antes, estuvieron acompañados por otros de sus hijos y sus nietos, en una muestra de que la exigencia de justicia también ha pasado a las siguientes generaciones.
“Nos acompañan familias enteras porque es un día importante para seguir levantando la voz”, destacó Isidoro Vicario, abogado de las madres y padres, quien indicó que reconocen los avances en las investigaciones del Estado mexicano, pero subrayó que éstos no han sido suficientes para esclarecer qué ocurrió con los 43 normalistas la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre del 2014.
“Reconocemos los avances en las investigaciones de parte del Estado mexicano. Pero, a pesar de ello, no tenemos la información de dónde están los 43 estudiantes. Así llegamos hoy a 12 años”, insistió.
Piden profundizar en líneas de investigación
María Magdaleno Maestro, madre del normalista desaparecido Antonio Santana, pidió a la presidenta Sheinbaum profundizar las líneas de investigación que ya han sido planteadas por el equipo de expertos.
“Las líneas de investigación ya están. Nuestro equipo de expertos ya tiene sentadas las líneas de investigación sobre la mesa, sólo pedimos que las siga, que las siga”, demandó.
Cuestionó que las búsquedas continúen en lugares donde, dijo, no se han encontrado indicios que permitan establecer qué ocurrió con los estudiantes. “Nos están llevando al Servicio Médico Forense, en donde tampoco hay nada”, afirmó.
La madre inistió que las familias mantendrán la lucha hasta que el Ejército entregue los alrededor de 800 folios que, de acuerdo con las familias, podría contener información relevante para esclarecer el caso.
A su vez, Mario González, padre del normalista César Manuel, insistió en la exigencia de que regresen los expertos que participaron en las investigaciones, al considerar que sus informes han establecido líneas de investigación “serias” que no han sido desacreditadas. “Han desacreditado a las personas, pero sus informes no han podido hacerlo”, afirmó.
Planteó incluso que, si el impedimento para el regreso del GIEI es sólo el nombre del mecanismo, éste podría modificarse para permitir nuevamente la participación de los expertos Carlos Beristain y Ángela Buitrago.
Tras marchar durante aproximadamente una hora al frente de un contingente de más de 7 mil personas, integrado por estudiantes de distintas normales del país y organizaciones solidarias, las madres y padres de los 43 concluyeron el mitin cerca de las 8 de la noche, y de manera reiterada llamaron a que la movilización transcurriera de manera pacífica.
Presencia del “bloque negro”
En la marcha, que partió después de las 5 de la tarde desde el Ángel de la Independencia, participaron alrededor de 50 personas vestidas de negro y con el rostro cubierto, quienes a su paso destruyeron mobiliario urbano, rompieron los cristales de algunos negocios y pintaron consignas en paredes y vallas metálicas.
Sobre Paseo de la Reforma, después de la calle de Morelos, los integrantes del “bloque negro” lograron entrar a una tienda de conveniencia y saquearon algunos de los productos que se encontraban ahí.
Unos minutos después, llegó al sitio un grupo de varias decenas de granaderos a resguardar el negocio. Algunos de los manifestantes los insultaron y les arrojaron piedras y otros objetos, sin que se produjeron ningún enfrentamiento directo con los uniformados ni se realizara ninguna detención. Durante buena parte del resto de la caminata, los policías siguieron caminando a un costado de los contingentes, sin que hubiera mayores incidentes.
Algunas de las personas con el rostro cubierto –en su mayoría jóvenes– intimidaron o corrieron a transeúntes por considerar que les estaban tomando fotografía o videos, e incluso le lanzaron pintura en aerosol en la nuca a un hombre que después los encaró.
Mas adelante, le lanzaron huevos con pintura a un turista extranjero y uno de los manifestantes trató sin éxito de golpear con una vara de plástico a un policía que circulaba en motocicleta.




