La cuera tamaulipeca será protegida como “indicación geográfica”; buscan combatir piratería

Tampico, Tams a 13 de Enero de 2026. La cuera tamaulipeca, prenda emblemática del norte de México y símbolo identitario de la entidad, se encuentra en proceso de protección oficial como “indicación geográfica”, tras un estudio técnico realizado por especialistas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) en coordinación con el gobierno estatal, con el objetivo de salvaguardar uno de los patrimonios culturales vivos más representativos de la región.

El proyecto fue dado a conocer por el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado, quien informó que en octubre del año pasado se entregó la solicitud de Declaración de Protección al director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Santiago Nieto Castillo. 

El procedimiento fue publicado en el Diario Oficial de la Federación en noviembre de 2025, y el decreto respectivo podría emitirse en las próximas semanas.

En el estudio participaron también las secretaría estatales de Turismo y de Economía, con la finalidad de otorgar un marco jurídico que proteja el nombre, el origen y los estándares de calidad de la cuera, así como de fortalecer la economía cultural de los talleres artesanales, principalmente en Ciudad Victoria y Tula. La protección permitiría evitar el uso indebido de la denominación y combatir a la piratería.

La cuera tamaulipeca tiene su origen en 1913, durante la Revolución mexicana, cuando fue instituida por decreto del general Alberto Carrera Torres como una prenda de carácter funcional y militar, diseñada para resistir las condiciones del semidesierto.

Con el paso del tiempo, esta vestimenta evolucionó hasta convertirse en una pieza ceremonial y simbólica, que concentra la historia, el paisaje y la identidad del pueblo tamaulipeco.

Sus tonalidades tradicionales —marrones claros, beiges y cafés profundos— remiten a la tierra, los mezquites y los atardeceres del norte. Artesanos contemporáneos reconocen el color chedrón como la expresión cromática más antigua de la prenda, obtenido a partir de pigmentos naturales como el chayotillo, planta del desierto utilizada de manera ancestral. La paleta se ha ampliado con el tiempo para incorporar tonos mostaza, tabaco y matices metálicos, sin romper con la tradición.

El universo estilístico de la cuera se organiza en cuatro vertientes: el vaquero tradicional, el norteño moderno, el ranchero clásico y el estilo propio de Tamaulipas, síntesis cultural de un estado marcado por la frontera. A ello se suman elementos ornamentales como grecas, flecos y bordados de piel, cuya disposición y proporción constituyen criterios fundamentales de autenticidad.

Como parte del proceso de protección, la UAT implementará un esquema de certificación de artesanos. Quienes cumplan con los lineamientos del IMPI podrán obtener un código de autenticidad que garantice al consumidor la originalidad de la prenda.

De concretarse la Indicación Geográfica, la cuera tamaulipeca se convertiría en el tercer producto del estado en contar con esta protección, junto con el tequila y el mezcal, consolidándose como un patrimonio cultural vivo y una expresión vigente del arte popular mexicano.